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Los conflictos diocesanos entre Lérida y Huesca nos son
recientes. Habrá que remontarse hasta la Edad Media para encontrar los
orígenes de los mismos. Cuando en el año 714 la invasión musulmana alcanza a
los territorios del Valle del Ebro. Las sedes episcopales existentes hasta
entonces en el que será después el Reino de Aragón quedaron vacantes, lo que
obligó a un esfuerzo importante de reconstrucción de la estructura
territorial canónica del Reino de Aragón. Los primeros obispos en tierras
cristianas del Pirineo lo son en Ribagorza, donde hay
constancia documental desde el año 888, sin sede fija hasta que a principios
del siglo X se establezca la sede episcopal en Roda de Isábena.
Esto ocurrió en el año 1.100, y es en 1.149, cuando
Lérida es incorporada al Reino de Aragón. A partir de esa
incorporación, la diócesis pasa a denominarse Roda – Lérida.
Tras el fallecimiento en Valencia el 27 de julio de 1276 del Rey Jaime I de
Aragón, se conoció que este testó intentando repartir la Corona de Aragón
entre sus hijos, correspondiéndole al segundo el territorio de Lérida quien
asimismo heredaría Cataluña. El testamento no fue acatado, pero la
tradicional frontera entre Cataluña y Aragón comenzó a desplazarse, pasando
Lérida, con el tiempo, a formar parte de Cataluña, y la diócesis a controlar
territorio aragonés (las parroquias aragonesas suponían el 56,1% de la
diócesis) y catalán. Roda comenzó a perder peso y poder paulatinamente,
hasta quedar este en manos de Lérida, que quedaba asimismo como sufragánea
del obispado de Tarragona.
Pese a que la división de España en Provincias fue abordada en 1.833
por Javier de Burgos, la Iglesia se fue adaptando paulatinamente a
la misma, y hoy son pocas las correcciones territoriales pendientes de las
diócesis españolas.
Las diferentes segregaciones se han ido sucediendo, iniciando este proceso
en 1.956, fecha en la que 35 parroquias de demarcación
aragonesa del obispado de Lérida pasaron a los obispados de Barbastro (17),
Huesca (16) y al arzobispado de Zaragoza (2), mientras la diócesis
de Lleida recibía 16 parroquias del obispado del Urgell y una del obispado
de Tortosa. Pese a que el museo diocesano tiene sus orígenes en el siglo XIX,
lo cierto es que tras la guerra civil de 1.936, quedó prácticamente
desaparecido. Curiosamente y coincidiendo con este proceso de
segregación, se reinicia la historia del Museo Diocesano de la Seo de Urgell,
que realiza la primera exposición de arte sacro y objetos litúrgicos muchos
de ellos procedentes de las parroquias aragonesas bajo el título
“Tesoros de la Catedral” iniciándose un proceso de exposición y
“custodia” de dichos bienes, que no fueron retornados a sus
lugares de origen.
Dentro de ese lento proceso de adaptación hay que inscribir el Decreto
del Vaticano de 29 de abril de 1.995, por el que se constituye la diócesis
de Barbastro – Monzón, y se incorporan a la misma 111
parroquias, que si bien habían estado sometidas al obispado
ilerdense, se encontraban dentro los límites territoriales de Aragón,
culminando totalmente el proceso el 15 de junio de 1.998. Esta segunda
segregación se lleva a cabo siendo obispo de Lérida D. Ramón Malla Cal. |