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Mediante un escrito publicado en la prensa [Diario
del Alto Aragón 11-02-06 y Heraldo de Huesca 16-02-06], bajo el título
“Presupuestos para avanzar”, el concejal de Hacienda del Ayuntamiento de
Huesca difundía su visión, necesariamente propagandística, sobre las
cuentas municipales para 2006, añadiendo algunas operaciones
urbanísticas como el “Area 3”, para concluir que van a hacer posible el
desarrollo de la ciudad.
¿Qué desarrollo? Con perspectiva general, esos presupuestos “para
avanzar” no incluyen realmente el imprescindible impulso al crecimiento
socioeconómico que Huesca tiene a su alcance y que el Ayuntamiento
debería propiciar. Pienso que a estas alturas de ejercicio, no debemos
agotar a los vecinos reiterando el debate sobre las cifras y partidas
concretas, pero basta señalar que en conjunto suponen una pura
continuidad sobre los criterios de estos últimos años: lo
macrourbanístico y las actuaciones “en superficie” sin planificación
reciben mayor atención que la aplicación de programas e innovaciones
para la calidad de vida y sobre todo, que la creación de las condiciones
(suelo industrial, promoción exterior,…) para la instalación o
ampliación de empresas con la consiguiente creación de empleo e
incremento de población y de actividad. Salvo en la construcción de
viviendas ¿cuánto ha avanzado Huesca en los últimos años? En 2006,
seguiremos igual y perderemos oportunidades que lamentablemente serán
invisibles para la opinión pública e inútiles siquiera para la
controversia política.
Sin embargo, el concejal de Hacienda menciona la Expo 2008 como un
activo, a pesar de que en esos presupuestos no consta ni un euro con el
fin de programar las medidas necesarias en su aprovechamiento, y excluye
el “multiusos” de sus reflexiones y de su reseña de otras obras, aunque
constituya la mayor inversión municipal de este año y de la Historia.
Tal vez las dudas aún no despejadas sobre el destino real final de esa
instalación motivan ese olvido.
Hasta este punto de mi artículo, he insistido en argumentos conocidos
que no justificarían esta respuesta al escrito del concejal de Hacienda.
Sin embargo, en su texto quiso también hacer oposición a la oposición,
según la táctica habitual del grupo de gobierno local, acusando a los
otros tres grupos que representamos a los oscenses, de rechazar esos
presupuestos por interés de partido y no de ciudad. A ello hay que
replicar.
Ya he aportado suficientes motivos para no apoyar estos presupuestos,
pero conviene añadir que no fue aceptada ni una sola de las propuestas
alternativas que presentamos pese a que, en concreto, varias planteadas
por el PAR fueron consideradas “interesantes” ¿Qué razones les llevaron
a ese rechazo? ¿Los intereses de la ciudad? No lo creo porque eran
perfectamente factibles nuestras ideas sobre la actuación social y
urbana en “Las Mártires”, la posible creación de una “Casa de
Asociaciones”, la implantación del Plan de Equipamiento Comercial,
medidas planificadas para seguridad vial, asfaltado y señalización,
mejoras en las rotondas más conflictivas, participación en la nueva casa
de la Cruz Blanca, renovación sistemática de la red de agua,… además de
la fuerte dotación de suelo industrial o el fomento empresarial y de
empleo. Todas ellas son demandas e intereses de Huesca que fueron
presentados por el PAR y todas ellas rechazadas por el equipo de
gobierno. ¿Y aún quería que votáramos a favor de los presupuestos y
lanza acusaciones sin base?
Las asociaciones o colectivos oscenses que sí los aceptaron tienen la
obligación de mirar por lo que consta en esas cuentas, sin que puedan
decir “no” a lo que se va a hacer, evidentemente. Como representante
político en el Ayuntamiento, por mi parte debo fijarme también en lo que
falta, en lo que Huesca necesita para ganar su futuro.
En este sentido, el propio concejal de Hacienda da la clave en su
escrito cuando se repite en la misma convicción: “no importa la cima,
sino el camino”. Es decir, prescinden de un ideal para nuestra ciudad,
de unos objetivos a medio y largo plazo, de un modelo, de unas
convicciones, limitando la acción municipal al día a día, al oportunismo
o a la improvisación. Así no sólo corren el riesgo de jamás alcanzar una
cima a la que ni siquiera pueden encaminarse porque no saben cuál es o
dónde está, sino que acabarán por quedarse prácticamente en el mismo
sitio, quizá girando por inercia en círculo alrededor del ombligo, y con
ellos esta ciudad. Es su política municipal y a la vista están los
resultados.
Pero existe otra política municipal. Soy optimista y para Huesca y los
oscenses, quiero el mejor presente y futuro. En consecuencia, trabajo
por ambos, sabiendo que ello implica transformaciones en una ciudad
permanentemente ensimismada. En el PAR, no pretendemos tener toda la
razón, pero es evidente que, en cuanto a los demás grupos del
Ayuntamiento, como dijo Konrad Adenauer, “vivimos bajo el mismo techo,
pero ninguno tenemos el mismo horizonte.” Sin embargo, podríamos llegar
a compartirlo, a coincidir en muchas cuestiones y proyectos para “hacer
ciudad”. El problema sobreviene cuando se tropieza con quien no tiene
más horizonte que permanecer y para ello, prefiere que Huesca no cambie,
al igual que otros en tantas décadas del pasado. Conservando lo bueno
pero sabiendo que hay mucho que mejorar en beneficio de todos, tiene que
hacerse. |