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Las más de 50.000 pequeñas y medianas empresas que
desarrollan su actividad en Aragón juegan un papel fundamental en la
estructura económica y el tejido productivo de la Comunidad. Se trata en
muchos casos de empresas que no cuentan con más de una decena de
trabajadores.
Pero los mercados actuales no hacen distinciones, y por
eso es fundamental que estas pymes adapten sus estructuras a las nuevas
tendencias, que asuman como propia y fundamental la tarea de
investigación, desarrollo e innovación (I+D+I).
No debemos caer en el frecuente error de considerar la
innovación como algo complejo y sólo accesible a las grandes compañías.
Cualquier mejora en un proceso productivo o de gestión es innovación,
tanto en una gran empresa como en un taller familiar.
Para afrontar estos cambios con garantías las pymes
aragonesas deben aprovechar al máximo las herramientas que tienen a su
disposición, sabedoras de que la nuestra es ya una Comunidad de referencia
en muchos aspectos como el de los proyectos relacionados con las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación o el número de patentes,
por citar algunos.
Es esencial agruparse en plataformas sectoriales,
participar en programas europeos como el VI Programa Marco que está a
punto de abrir sus puertas a nuevas solicitudes, potenciar la
transferencia de tecnología entre centros investigadores, Universidad y
empresas y acceder a los fondos destinados a la innovación empresarial,
que cada vez tienen mayor importancia.
Tenemos gran parte del camino andado, pero es vital
para recorrer el trecho que nos queda que todos asumamos la innovación
como algo propio y necesario, como un reto apasionante y alcanzable.
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