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opinión

Enero 2005.
Por Javier Allué Sus. Portavoz del Partido Aragonés (PAR) en las Cortes de Aragón

El plan Ibarretxe

El pasado 30 de diciembre se aprobada en el Parlamento vasco por ajustada mayoría y con el apoyo de Batasuna, la propuesta de Estatuto de la Comunidad de Euskadi -el denominado plan Ibarretxe- que se enmarca en un proceso de reforma del Estatuto. Desde el Partido Aragonés (PAR) rechazamos contundentemente la propuesta soberanista ya que fractura la sociedad vasca, vulnera la Constitución y se ha aprobado con algunos votos de quienes no condenan la violencia. Cualquier cambio en el modelo de Estado debe estar consensuado y cualquier propuesta de reforma estatutaria, entendemos, que debe estar avalada por el consenso. El Plan Ibarretxe no se ajusta a las normas democráticas y rebasa los límites constitucionales careciendo del respaldo social necesario para llegar a convertirse en ley orgánica. Ha creado un problema relevante y la solución requería actuaciones inmediatas utilizando todos los medios o instrumentos políticos y posibilidades que colleva la ley. Por eso, la unidad a la hora de afrontar la defensa de la Carta Magna, máximo documento democrático con el que contamos los españoles desde el referendum de 1978, debe ser, siempre, inequívoca y sin fisuras.Por eso, tanto el partido gobernante como el principal partido de la oposición deberían haber mostrado acuerdo a la hora de abordar el plan con los instrumentos establecidos dentro del marco constitucional, porque la ciudadanía reclama unidad sin quebrantos, tanto en la toma de decisión de un hecho -el que nos ocupa- que provoca incertidumbres y recelos a la hora de conformar un modelo de Estado justo y legal, como a la hora de formular la manera de protegerlo o frenar las posibles vulneraciones. Sin embargo, PSOE y PP impulsados por la amenaza del plan Ibarretxe han establecido un pacto determinado en la Moncloa con el que pretenden la creación de una comisión de los dos partidos para controlar el proceso de reforma estatutaria, acuerdo que rechazamos rotundanmente desde el PAR si ello afectara a la reforma del Estatuto aragonés porque ya sufrimos experiencias como la del Pacto Autonómico del 92 con el que Aragón salió notablemente perjudicada al condicionar el desarrollo de esta comunidad. Sería inaceptable que quisieran controlar el proceso de Aragón que precisamente se caracteriza por el consenso y el trabajo ejemplar que se está realizando desde las Cortes aragonesas con la creación de una ponencia que se encargará de redactar el nuevo texto estatutario. Desde el PAR no vamos a ceptar interferencias que recorten el alcance de la reforma del Estatuto de Aragón y exigimos que no se permitan privilegios para determinados territorios en las reformas estatutarias.

No estamos dispuestos a que se ponga en cuestión el proyecto común de los españoles desde comunidades que buscan ventajas ni tampoco a que, aprovechando estas demandas, se ponga en marcha una recentralización del Estado. Aragón es una nacionalidad histórica no sólo en cuestiones de cultura e identidad sino también en su valor político y económico; por eso entre todas las fuerzas políticas tenemos que lograr que se hagan efectivos nuestros derechos con el fin de consolidar el carácter foral de la nacionalidad aragonesa y aprovechar sus posibilidades para un mayor autogobierno y una mejor financiación. Las propuestas ilícitas, injustas o secesionistas no tienen cabida en un Estado de derecho sobre el que los ciudadanos de este país nos pronunciamos a favor mayoritariamente. Y los pactos in extremis entre los dos grandes partidos impulsados por la amenaza de la propuesta soberanista, si perjudican a Aragón, tampoco. Esos pactos no pueden ir más allá de velar por la legalidad constitucional de las reformas estatutarias. Los aragoneses cumplimos con lo exigido y exigimos que se cumpla con Aragón en la misma medida. Vamos a seguir reclamando para nuestra Comunidad Autónoma la Autonomía Plena dentro de los límites marcados por la Constitución del 78 a través de una organización establecida en un texto constitucional. El PAR, que ha liderado siempre la reforma del Estatuto de Autonomía de Aragón y ha propiciado la Comisión de Estudio que acordaba la formación de la ponencia especial que dará lugar a un texto de reforma del Estatuto, considera razonable que esta autonomía quiera asumir el máximo techo competencial que permite la Constitución sin riesgo de fraccionamiento del Estado. Creemos en las posibilidades que nos ofrece la Carta Magna, en el respaldo social mayoritario, y rechazamos aquellas propuestas que la contravienen. El gran pacto de Estado por la democracia, la convivencia y las libertades, recogido en ella, debe contar con el máximo respeto. Y Aragón, también.
 

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