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opinión

07-10-2002. Javier Allué Sus. Diputado del PAR en las Cortes de Aragón.

LA APERTURA DEL TERCER CINTURÓN

Afortunadamente el Tercer Cinturón de ronda de Zaragoza ya está en marcha funcionando al 75% de su capacidad desde su inauguración el pasado día 17 de septiembre. Cerca de 30.000 vehículos lo vienen utilizando desde el primer día de su inauguración permitiéndoles cruzar la ciudad en un tiempo aproximado de 25 minutos. ¡Bienvenido sea!. Aún con todo, y con el dulzor que proporciona su acabado y uso, salvado el acueducto ¡por fin!, es necesario destacar que el bloqueo al que se ha visto sometida la obra de un año a esta parte seguramente continuaría de no ser porque el Partido Aragonés, ante los inconvenientes, impuso la cordura desatascando lo que prometía ser un nuevo parón de obras.

Trece años han pasado desde la firma del acuerdo, para construir la obra que hoy nos ocupa, entre el entonces ministro de Obras Públicas, Javier Saenz de Cosculluela y el alcalde de la ciudad, Antonio Gonzalez Triviño. ¡Trece años!, cuando parecía inminente su ejecución. Durante los últimos meses la cercana y prometida apertura se entorpecía acabando casi por desvanecerse. Y el acueducto del Canal Imperial de Aragón, una pieza histórica de la ingeniería hidráulica española, parecía tener la culpa. Mientras que unos priorizaban la infraestructura aunque para ello hubiera que demoler el Barranco de la Muerte primando el desarrollo de la ciudad a su patrimonio cultural, para otros prevalecía lo último. Únicamente la posición equilibrada y razonada del PAR ha acabado imponiéndose porque fue la única fuerza política capaz de ofrecer la respuesta óptima a un problema que parecía no encontrar solución.

La Dirección General de Patrimonio de la DGA había rechazado la previsión del ministerio de Fomento que incluía en su proyecto del Tercer Cinturón la demolición del acueducto y la declaraba como Bien de Interés Cultural. Mientras, el Partido Popular en Aragón presentaba una iniciativa parlamentaria, que fue rechazada, en la que pedía la ejecución del Tercer Cinturón partiendo de la demolición de la obra sita en el Barranco de la Muerte. A la vez, el PAR presentaba, acertadamente, una proposición no de ley en las Cortes que exigía al Ministerio de Fomento la ejecución inmediata de las obras manteniendo el acueducto del Canal Imperial de Aragón, del siglo XVIII, ubicado en el llamado Barranco de la muerte planteando y ofreciendo, asimismo, la solución para su permanencia y paralela apertura de la ansiada infraestructura que consistía, como así ha sido, en abrir dos ojos o túneles siempre y cuando se ejecutaran las necesarias medidas cautelares (prospección arqueológica de la zona, entronques del cauce histórico con el nuevo proyectado, impacto visual, etc). Como no podía ser de otra manera las Cortes aprobaron la iniciativa del PAR y rechazaron la del Partido Popular. También el consejero de Cultura del Gobierno de Aragón, Javier Callizo (PAR) advirtió en su momento que no admitiría ninguna solución para las obras que supusiera el derribo del acueducto de Pignatelli. Así las cosas, curiosa y afortunadamente, Fomento que entró en razón, puso en evidencia al PP-Aragón y admitió equitativamente la postura de la Dirección General de Patrimonio y del PAR manteniendo el acueducto y abriendo las arcadas al paso de vehículos como exigió este partido. La postura ministerial, finalmente, tras tantos años de parálisis inversoras por parte de los Gobiernos centrales y estando en juego la permanencia del acueducto clasificado como "BIC", ha sido de justicia. De otra manera su actuación hubiera sido tan injustificable como lamentable y perjudicial para su propia rentabilidad política a tan pocos meses de los comicios electorales. En cualquier caso, visto lo visto y hecho lo hecho, satisfacción del PAR aunque sea tarde y el compromiso de seguir vigilantes para que esta inauguración no acabe siendo el "pan" de otros trece años para esta Comunidad Autónoma tan hambrienta de inversiones estatales. Que la bienvenida apertura del Tercer Cinturón de ronda no sirva para frenar la carencia de inversiones que padecemos en esta tierra tan despoblada y envejecida como hermosa y solidaria. Que esta inauguración no sirva para que en Aragón se congelen las inyecciones económicas necesarias para ejecutar otros proyectos de interés y de justicia como el Cuarto Cinturón o la Ronda del Rabal, entre otros. ¡Ojalá que ahora esos planes indispensables para Zaragoza y para Aragón, no acaben durmiendo el sueño de los justos!.
 

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