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Afortunadamente el Tercer Cinturón de ronda de Zaragoza
ya está en marcha funcionando al 75% de su capacidad desde su inauguración
el pasado día 17 de septiembre. Cerca de 30.000 vehículos lo vienen
utilizando desde el primer día de su inauguración permitiéndoles cruzar la
ciudad en un tiempo aproximado de 25 minutos. ¡Bienvenido sea!. Aún con
todo, y con el dulzor que proporciona su acabado y uso, salvado el
acueducto ¡por fin!, es necesario destacar que el bloqueo al que se ha
visto sometida la obra de un año a esta parte seguramente continuaría de
no ser porque el Partido Aragonés, ante los inconvenientes, impuso la
cordura desatascando lo que prometía ser un nuevo parón de obras.
Trece años han pasado desde la firma del acuerdo, para
construir la obra que hoy nos ocupa, entre el entonces ministro de Obras
Públicas, Javier Saenz de Cosculluela y el alcalde de la ciudad, Antonio
Gonzalez Triviño. ¡Trece años!, cuando parecía inminente su ejecución.
Durante los últimos meses la cercana y prometida apertura se entorpecía
acabando casi por desvanecerse. Y el acueducto del Canal Imperial de
Aragón, una pieza histórica de la ingeniería hidráulica española, parecía
tener la culpa. Mientras que unos priorizaban la infraestructura aunque
para ello hubiera que demoler el Barranco de la Muerte primando el
desarrollo de la ciudad a su patrimonio cultural, para otros prevalecía lo
último. Únicamente la posición equilibrada y razonada del PAR ha
acabado imponiéndose porque fue la única fuerza política capaz de ofrecer
la respuesta óptima a un problema que parecía no encontrar solución.
La Dirección General de Patrimonio de la DGA había
rechazado la previsión del ministerio de Fomento que incluía en su
proyecto del Tercer Cinturón la demolición del acueducto y la declaraba
como Bien de Interés Cultural. Mientras, el Partido Popular en Aragón
presentaba una iniciativa parlamentaria, que fue rechazada, en la que
pedía la ejecución del Tercer Cinturón partiendo de la demolición de la
obra sita en el Barranco de la Muerte. A la vez, el PAR presentaba,
acertadamente, una proposición no de ley en las Cortes que exigía al
Ministerio de Fomento la ejecución inmediata de las obras manteniendo el
acueducto del Canal Imperial de Aragón, del siglo XVIII, ubicado en el
llamado Barranco de la muerte planteando y ofreciendo, asimismo, la
solución para su permanencia y paralela apertura de la ansiada
infraestructura que consistía, como así ha sido, en abrir dos ojos o
túneles siempre y cuando se ejecutaran las necesarias medidas cautelares
(prospección arqueológica de la zona, entronques del cauce histórico con
el nuevo proyectado, impacto visual, etc). Como no podía ser de otra
manera las Cortes aprobaron la iniciativa del PAR y rechazaron la del
Partido Popular. También el consejero de Cultura del Gobierno de Aragón,
Javier Callizo (PAR) advirtió en su momento que no admitiría ninguna
solución para las obras que supusiera el derribo del acueducto de
Pignatelli. Así las cosas, curiosa y afortunadamente, Fomento que entró en
razón, puso en evidencia al PP-Aragón y admitió equitativamente la postura
de la Dirección General de Patrimonio y del PAR manteniendo el acueducto y
abriendo las arcadas al paso de vehículos como exigió este partido. La
postura ministerial, finalmente, tras tantos años de parálisis inversoras
por parte de los Gobiernos centrales y estando en juego la permanencia del
acueducto clasificado como "BIC", ha sido de justicia. De otra manera su
actuación hubiera sido tan injustificable como lamentable y perjudicial
para su propia rentabilidad política a tan pocos meses de los comicios
electorales. En cualquier caso, visto lo visto y hecho lo hecho,
satisfacción del PAR aunque sea tarde y el compromiso de seguir vigilantes
para que esta inauguración no acabe siendo el "pan" de otros trece años
para esta Comunidad Autónoma tan hambrienta de inversiones estatales. Que
la bienvenida apertura del Tercer Cinturón de ronda no sirva para frenar
la carencia de inversiones que padecemos en esta tierra tan despoblada y
envejecida como hermosa y solidaria. Que esta inauguración no sirva para
que en Aragón se congelen las inyecciones económicas necesarias para
ejecutar otros proyectos de interés y de justicia como el Cuarto Cinturón
o la Ronda del Rabal, entre otros. ¡Ojalá que ahora esos planes
indispensables para Zaragoza y para Aragón, no acaben durmiendo el sueño
de los justos!.
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