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Los intereses políticos y demagógicos sobre la
constitución del Patronato del Archivo de la Corona de Aragón se han
venido sucediendo con relativa asiduidad en los últimos años. En 1978, los
Estatutos de las cuatro Comunidades Autónomas que integraron la Corona de
Aragón recogían la conveniencia de constituir un Patronato que gestionara
los valiosos documentos. En el caso de Aragón, su Archivo específico no
existe porque lamentablemente se incendió en 1809.
El Partido Aragonés ha venido exigiendo incansablemente
la unidad e indivisibilidad del Archivo y reclamando la creación del
Patronato. En 1996, los partidos políticos instaron al Gobierno a que, en
6 meses, se procediese a su creación. Lamentablemente, y a estas alturas,
seguimos esperando su constitución. Por eso, desde mi partido, demandamos
que se produzca de nuevo el impulso necesario para retomar el proceso. En
este sentido hemos presentado una iniciativa parlamentaria con la que
pretendemos que las Cortes de Aragón soliciten al Gobierno central la
redacción de un Proyecto de ley sobre la creación del Patronato en el que
participen plenamente y en igualdad de condiciones las Comunidades
Autónomas de Aragón, Cataluña, Illes Balears y Valencia, siempre
garantizando la unidad del Archivo. De la misma manera pedimos que, se
atribuyan a dicho Patronato las funciones que se estimen oportunas, de
forma consensuada entre el Estado y las Comunidades Autónomas implicadas,
relativas a la debida vigilancia sobre la conservación o restauración de
sus fondos, el acceso a los mismos a los investigadores y usuarios, su
promoción, y en general la asistencia técnica que su propio contenido
exige.
Estoy convencido de que es imprescindible el mayor
consenso técnico y político posible, y para ello el Gobierno central
deberá impulsar la participación de representantes de las CCAA afectadas
por medio de contactos coordinados o mediante la creación de una comisión
al efecto que se encargue de elaborar un texto definitivo.
Ahora, tras el 14-M, es el momento. El Ayuntamiento de
Zaragoza, la DGA y el Gobierno central vuelven a tener el mismo color
político y ello debe suponer una oportunidad para Aragón. Sólo en dos
ocasiones anteriores, durante los 25 años de Democracia, se había
producido esta coincidencia política ( 1983/87 con gobiernos socialistas y
1995/99 con gobiernos del Partido Popular), confluencias de las que no se
obtuvieron los frutos que podían esperarse ya que muchas de las viejas
reivindicaciones aragonesas permanecen pendientes de solución. No
obstante, vivimos un momento político “único” en el que el PAR conforma
gobierno con el PSOE en Aragón. La influencia del Partido Aragonés en el
Gobierno de Aragón ha sido decisiva en muchas cuestiones. Nuestra
presencia en la DGA ha permitido que el trasvase del Ebro se haya
paralizado, y en asuntos que trascienden a la Comunidad Autónoma hemos
influido hasta alcanzar un compromiso de José Luís Rodríguez Zapatero en
materia de financiación autonómica y permeabilización del Pirineo. Estos
antecedentes hacen pensar, sin ninguna duda, en nuestras enormes
posibilidades que vamos a utilizar sin remilgos, para que Madrid acabe
actuando a favor de Aragón.
No hay excusas para mantener un bloqueo que dura ya más
de dos décadas. Durante 20 años se ha impedido la creación del Patronato
del Archivo previsto en los Estatutos de Autonomía de las cuatro
Comunidades que integraron la antigua Corona. El ACA es esencial para
Aragón y por eso, desde mi partido, el PAR, vamos a ser intransigentes a
posturas oportunistas y/o insolidarias que puedan dañar nuestros derechos.
Ninguna comunidad integrante debe ser abusiva respecto al resto, como ya
ocurrió en el caso de Artur Mas y su propuesta que asignaba a Cataluña un
papel superior al del resto queriendo atribuirle el citado archivo. No son
de recibo dichos aprovechamientos circunstanciales y egoístas que
pretenden obtener beneficios máximos sin tener en cuenta la potestad de
todas y cada una de las Comunidades integrantes. El Archivo de la Corona
es un depósito de la memoria de todos los aragoneses, y Aragón, ante un
asunto vital como este, no puede seguir aletargada. |