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Ha transcurrido un año de las elecciones que llevaron a
José Luis Rodríguez Zapatero al poder. La retirada de las tropas
enviadas a Irak aportó credibilidad al nuevo presidente y su alineación
con las tesis más europeístas hacían pensar en nuevos avances. Entre sus
compromisos figuraba también la suspensión de la Ley de Educación, la
reforma del Código civil, la propuesta de un pacto de Estado sobre la
inmigración, el nombramiento inminente de un presidente del Consejo de
Estado, entre otros, y la reforma de la Constitución y los estatutos.
El nuevo talante del presidente y su compromiso público con Aragón de
poner freno al trasvase hicieron que los aragoneses creyéramos en
tiempos de esperanza. Su primer gesto llegaba el 18 de junio de 2004 con
la derogación del trasvase. Y esperábamos el segundo gesto que se abortó
cuando los Presupuestos Generales del Estado no respondieron, ni mucho
menos, a las expectativas creadas tras el 14 de marzo. Desde entonces,
se han sucedido los compromisos para Aragón y creemos que ya es hora de
pasar a los hechos y por eso los pedimos. Recientemente, los grupos
parlamentarios presentamos una proposición no de ley conjunta en las
Cortes de Aragón, para reclamar al Ministerio de Fomento que impulse las
actuaciones comprendidas en el Plan de Infraestructuras 2000-2007, o que
ya figuran en el documento propuesta del Plan Estratégico de
Infraestructuras del Transporte (PEIT) 2005-2020, que han sido
reclamadas por nuestro partido desde hace décadas. Afortunadamente esta
iniciativa ha sido fruto del consenso que el PAR se empeña en reclamar y
propiciar para lograr la máxima eficacia cuando se trata de defender en
Madrid las reivindicaciones aragonesas con la mayor fuerza política
posible. “Queremos que el Gobierno central se implique potenciando la
interrelación entre los diferentes modos de transporte y la vertebración
de nuestro sistema de ciudades y comarcas”. El camino del acuerdo
político para lograr que Aragón avance y se desenquisten obras y
proyectos necesarios para su desarrollo es el más efectivo y existe un
claro y reciente ejemplo que lo certifica. La ministra de Medio
Ambiente, Cristina Narbona, no se hubiera comprometido a ejecutar Yesa
si no hubiera existido consenso y en esta línea tenemos que seguir si
queremos prosperar, sacar adelante las obras hidráulicas y construir
futuro.
En otro orden de cosas, ahora, tal y como se encuentra el escenario
político de España es evidente que Zapatero tiene un duro conflicto para
regular los nacionalismos. Desde el PAR queremos para los aragoneses el
máximo grado de autonomía que permite la Constitución porque hasta el
momento esa aspiración sigue pendiente. Vamos a exigir el máximo techo
competencial permitido por la Constitución porque mientras no alcancemos
el máximo autogobierno estaremos en situación de debilidad política en
Madrid sin poder negociar con el Estado en igualdad de condiciones que
otras autonomías con mayor poder político. Por eso queremos que Aragón
cuente con un poder fuerte en Madrid, igualarnos, como en tantas
ocasiones ha expresado el presidente de mi partido, José Ángel Biel, a
quienes disponen de mayor autonomía y mejor sistema de financiación.
Sería un grave error de Zapatero que Aragón reciba peor trato que otras
comunidades, por eso reclamamos la igualdad de oportunidades que nuestra
comunidad no ha tenido en el desarrollo autonómico, la financiación o
las infraestructuras del Estado.
Cuando comienza el segundo año de mandato de Zapatero, pedimos al
Gobierno central socialista que cumpla, que no se doblegue a las
pretensiones de quienes cuentan con un poder político mayor que el
nuestro y que no sostenga, ampare o aumente el actual Estado asimétrico
de las autonomías. En Aragón hemos sido capaces de llegar a acuerdos y
pedimos aquello que el derecho constitucional nos reconoce, por eso
exigimos el pleno reconocimiento a nuestras aspiraciones. Reclamamos que
se aceleren los plazos y consignación presupuestaria para el Plan de
Infraestructuras que recoge las demandas de Aragón, que la autovía
Mudéjar esté finalizada antes del 2008, que se ejecute el Eje de Alta
velocidad entre Valencia y Bilbao, se realicen las necesarias obras
hidráulicas, etc. En definitiva, que se imprima velocidad a los
compromisos con Aragón. Ya no vale escudarse en las promesas. Queremos
hechos.
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