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“Nuestros jóvenes
constituyen la mayor oportunidad de futuro que Aragón tiene”
La juventud aragonesa demuestra de un modo natural, - lejos de otros
intereses que no sean los de auxiliar al necesitado- una gran sensibilidad
que les hace merecedores del aplauso general porque con sus acciones, a la
altura de las circunstancias, testimonian el ejemplo que todos elogiamos.
Es admirable y emocionante comprobar cómo nuestros jóvenes responden de
corazón solidariamente allí donde hace falta. Resulta evidente que su
escala de valores mantiene la solidaridad en un lugar muy destacado. Y
ello, a pesar de que su desarrollo ni es fácil en la actual coyuntura
diaria ni se lo ponen fácil algunos. Hechos como los ocurridos y
protagonizados por los jóvenes aragoneses que han acudido recientemente a
Muxía, en viajes organizados por el Rolde Choben -Juventudes del Partido
Aragonés- para colaborar en las tareas de limpieza del fuel vertido por el
desastre del petrolero Prestige, evidencian lo dicho.
Efectivamente, la vida y el desarrollo del joven
-concepto que, a causa de las modificaciones a nivel familiar y social que
se han dado en los últimos años, se ha ampliado al segmento poblacional
16/35 años- no están exentos de dificultades. Dedicados durante largo
tiempo a estudiar y formarse, una vez culminados sus estudios encuentran
serios problemas para acceder al mercado laboral a través de contratos
dignos. La precariedad laboral, cuando no el paro, es una lacra que se
ceba con este sector poblacional y especialmente con las mujeres. En dicha
tesitura se hace prácticamente imposible el acceso a una pronta
emancipación o el acceso a una vivienda digna. Las circunstancias
expuestas, además, provocan consecuencias altamente negativas para la
sociedad en su conjunto entre las que podríamos destacar la maternidad a
edades tardías o los menores índices de crecimiento demográfico por citar
algunos ejemplos representativos. Por eso, desde mi partido el PAR
entendemos que esta complicada encrucijada que sufren actualmente los
jóvenes necesita una clara e inquebrantable voluntad política capaz de
ofrecer soluciones eficaces. Y son las Administraciones Públicas las que
deben actuar como entes obligados a facilitar las condiciones para que la
libertad y la igualdad del individuo y de los grupos sociales sea real y
efectiva resolviendo los obstáculos que impidan la plenitud. La
Administración debe actuar en el ámbito de sus competencias para facilitar
la participación de los jóvenes aragoneses en la vida política, cultural,
económica y social. Y aunque en esta dirección nuestra juventud cuenta
desde hace más de un año con el Instituto de la Juventud de Aragón, cuya
Ley fue aprobada por las Cortes aragonesas en noviembre de 2001, es
necesario, si cabe, un mayor y constante esfuerzo. Todo el esfuerzo
posible porque ese esfuerzo traerá consigo la recompensa. A través del
Instituto Aragonés de la Juventud, el Gobierno de Aragón dispone de un
instrumento útil para mejorar las desigualdades sociales y hacer prosperar
la calidad de vida de nuestros jóvenes a través de las políticas activas
de empleo y vivienda, etc. Y es justo destacar el enorme éxito que en la
actualidad está teniendo el programa de orientación para el empleo y
autoempleo impulsado por este organismo así como otras iniciativas
relacionadas con la vivienda a punto de ser ejecutadas. Y aún con todo no
es suficiente. Hay que continuar, mejorar, y seguir emprendiendo para
posibilitar un mejor destino de nuestra tierra. Aragón necesita que los
cauces de comunicación y participación de sus juventudes, en los
diferentes contextos de la sociedad, se desarrollen de manera que sus
ideas renovadas y frescas sirvan de acicate a nuestras instituciones. Y es
que, ellos también son nuestro futuro. Y a ese porvenir, y a ese potencial
venidero debemos aferrarnos desde la Administración proporcionando la
atención necesaria y ofreciendo oportunidades. Desde el PAR estamos
dispuestos a ello porque capital humano tenemos y disposición
incuestionable, también. Y en este sentido no podemos permitir
limitaciones, ni retrocesos, ni paralizaciones, porque si lo permitiéramos
estaríamos provocando un mañana incierto. Sin ninguna duda y
afortunadamente, la juventud aragonesa constituye la máxima oportunidad de
futuro que Aragón tiene. |