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opinión

10-1-2003. Javier Allué Sus. Vicepresidente del PAR. Diputado en las Cortes de Aragón

EL VALOR DE LOS JÓVENES

“Nuestros jóvenes constituyen la mayor oportunidad de futuro que Aragón tiene”

La juventud aragonesa demuestra de un modo natural, - lejos de otros intereses que no sean los de auxiliar al necesitado- una gran sensibilidad que les hace merecedores del aplauso general porque con sus acciones, a la altura de las circunstancias, testimonian el ejemplo que todos elogiamos.

Es admirable y emocionante comprobar cómo nuestros jóvenes responden de corazón solidariamente allí donde hace falta. Resulta evidente que su escala de valores mantiene la solidaridad en un lugar muy destacado. Y ello, a pesar de que su desarrollo ni es fácil en la actual coyuntura diaria ni se lo ponen fácil algunos. Hechos como los ocurridos y protagonizados por los jóvenes aragoneses que han acudido recientemente a Muxía, en viajes organizados por el Rolde Choben -Juventudes del Partido Aragonés- para colaborar en las tareas de limpieza del fuel vertido por el desastre del petrolero Prestige, evidencian lo dicho.

Efectivamente, la vida y el desarrollo del joven -concepto que, a causa de las modificaciones a nivel familiar y social que se han dado en los últimos años, se ha ampliado al segmento poblacional 16/35 años- no están exentos de dificultades. Dedicados durante largo tiempo a estudiar y formarse, una vez culminados sus estudios encuentran serios problemas para acceder al mercado laboral a través de contratos dignos. La precariedad laboral, cuando no el paro, es una lacra que se ceba con este sector poblacional y especialmente con las mujeres. En dicha tesitura se hace prácticamente imposible el acceso a una pronta emancipación o el acceso a una vivienda digna. Las circunstancias expuestas, además, provocan consecuencias altamente negativas para la sociedad en su conjunto entre las que podríamos destacar la maternidad a edades tardías o los menores índices de crecimiento demográfico por citar algunos ejemplos representativos. Por eso, desde mi partido el PAR entendemos que esta complicada encrucijada que sufren actualmente los jóvenes necesita una clara e inquebrantable voluntad política capaz de ofrecer soluciones eficaces. Y son las Administraciones Públicas las que deben actuar como entes obligados a facilitar las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos sociales sea real y efectiva resolviendo los obstáculos que impidan la plenitud. La Administración debe actuar en el ámbito de sus competencias para facilitar la participación de los jóvenes aragoneses en la vida política, cultural, económica y social. Y aunque en esta dirección nuestra juventud cuenta desde hace más de un año con el Instituto de la Juventud de Aragón, cuya Ley fue aprobada por las Cortes aragonesas en noviembre de 2001, es necesario, si cabe, un mayor y constante esfuerzo. Todo el esfuerzo posible porque ese esfuerzo traerá consigo la recompensa. A través del Instituto Aragonés de la Juventud, el Gobierno de Aragón dispone de un instrumento útil para mejorar las desigualdades sociales y hacer prosperar la calidad de vida de nuestros jóvenes a través de las políticas activas de empleo y vivienda, etc. Y es justo destacar el enorme éxito que en la actualidad está teniendo el programa de orientación para el empleo y autoempleo impulsado por este organismo así como otras iniciativas relacionadas con la vivienda a punto de ser ejecutadas. Y aún con todo no es suficiente. Hay que continuar, mejorar, y seguir emprendiendo para posibilitar un mejor destino de nuestra tierra. Aragón necesita que los cauces de comunicación y participación de sus juventudes, en los diferentes contextos de la sociedad, se desarrollen de manera que sus ideas renovadas y frescas sirvan de acicate a nuestras instituciones. Y es que, ellos también son nuestro futuro. Y a ese porvenir, y a ese potencial venidero debemos aferrarnos desde la Administración proporcionando la atención necesaria y ofreciendo oportunidades. Desde el PAR estamos dispuestos a ello porque capital humano tenemos y disposición incuestionable, también. Y en este sentido no podemos permitir limitaciones, ni retrocesos, ni paralizaciones, porque si lo permitiéramos estaríamos provocando un mañana incierto. Sin ninguna duda y afortunadamente, la juventud aragonesa constituye la máxima oportunidad de futuro que Aragón tiene.

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