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Que un tanto por ciento muy elevado de los hombres que
habitan en la capital de Aragón opine que las mujeres deben soportar los
malos tratos infringidos por sus parejas y además crean que estos actos
de violencia son casos aislados y responden a pérdidas de control
momentáneas es, cuando menos, tremendamente alarmante.
La violencia que se ejerce contra las mujeres, en cualquiera de sus
formas, supone una agresión que se extiende más allá de la propia
víctima y que nos afecta al conjunto de la sociedad, incluidos esos
hombres que hoy, sin ningún atisbo de pudor, manifiestan su opinión
condescendiente con el maltratador.
Es obvio que, a la vista de la situación presente, las diferentes
organizaciones, colectivos, asociaciones, poderes públicos,
instituciones y la sociedad en su conjunto, deben reconducir sus
esfuerzos a la hora de luchar contra la violencia de género. Una vez más
la mujer debe asumir, en un tanto por ciento muy elevado, la
responsabilidad de educar a sus hijos e hijas en igualdad como única
manera de modificar actitudes y roles anclados en el tiempo y que dicen
muy poco en beneficio del conjunto de una sociedad moderna y avanzada
como la nuestra.
Pero la educación no es responsabilidad únicamente de la mujer si lo que
realmente pretendemos es conseguir un desarrollo integral de la persona,
sin distinción de sexo, raza, cultura o religión. Familia, colegios,
universidad, medios de comunicación, agencias de publicidad,
organizaciones sociales, instituciones públicas y cualquier otro sector
de la sociedad que tenga el poder suficiente de generar opinión, deben
involucrarse para conseguir un giro total en las conductas y
pensamientos de hoy en relación con la violencia contra las mujeres. Es
tarea de todos y todas luchar conjuntamente para erradicar estos hechos
deleznables que dicen tan poco de una sociedad inmersa en pleno siglo
XXI.
Hace pocas fechas, desde mi condición de Consejera de Servicios Sociales
y Familia del Gobierno de Aragón, presenté el primer Plan Integral para
la Prevención y Erradicación de la Violencia contra las mujeres en
Aragón 2004-2007, aprobado por el Gobierno aragonés, con el objetivo
prioritario de luchar contra cualquier tipo de agresión sexual,
violación, acoso, tráfico de mujeres con fines de explotación sexual,
mutilación genital o abuso de menores. Un Plan nacido de un mandato de
las Cortes de Aragón y que ha sido debatido y consensuado por los
distintos colectivos implicados. Un debate plural que nos permite
disponer a todos los aragoneses y aragonesas de una herramienta básica
con la que trabajar en la concienciación que, a la vista de los datos
actuales, tanta falta nos hace.
Este Plan incide en la prevención como eje fundamental y que tiene su
traslación, también, en el ámbito escolar y familiar, para que sea desde
la educación en valores de igualdad, tolerancia, paz y no violencia
donde se formen a los hombres y mujeres de nuestro futuro inmediato.
Esta línea de actuación se complementa con otras que abarcan desde
medidas concretas de carácter jurídico, psicológico y social para que
cese el ciclo imparable de violencia de género y para que las mujeres
que padezcan estas agresiones vean garantizadas su seguridad, integridad
y apoyo.
Desde el Gobierno de Aragón se apuesta por la coordinación
interdepartamental como punto de partida que favorezca el desarrollo de
las diferentes acciones que integran este Plan en aras de facilitar
respuestas que demandan las víctimas de violencia y agilizar las
actuaciones encaminadas hacia la verdadera erradicación de toda forma de
abuso de poder contra las mujeres en Aragón. Esa misma coordinación y
colaboración con otras instituciones, especialmente las de ámbito local
por su proximidad ciudadana, permitirá desarrollar una actuación
coordinada para aplicar un tratamiento globalizado e integral a las
mujeres víctimas de violencia.
No sólo se trata de una obligación, sino de un deber moral que debemos
abordar con la convicción de que todos y todas podemos avanzar en la
misma dirección para conseguir una sociedad más justa, igualitaria y
tolerante.
Por último, y dadas las circunstancias actuales, me atrevería a sugerir
a ese sector de población masculina que piensa que las mujeres por el
hecho de serlo deben soportar los malos tratos, que tengan como libros
de lectura el I Plan Integral para la Prevención y Erradicación de la
Violencia contra las Mujeres en Aragón, 2004-007, y las estadísticas
mortales que irrumpen día sí y día también en los medios de
comunicación, en la seguridad de que no van a quedar impasibles ante
hechos violentos que hoy se permiten comentar con la frivolidad del
desconocimiento. Ana de
Salas Giménez de Azcárate
Consejera de Servicios Sociales
y Familia del Gobierno de Aragón |