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opinión

Heraldo de Aragón. 8-3-2004
Ana de Salas

EDUCAR DESDE LA IGUALDAD

Que un tanto por ciento muy elevado de los hombres que habitan en la capital de Aragón opine que las mujeres deben soportar los malos tratos infringidos por sus parejas y además crean que estos actos de violencia son casos aislados y responden a pérdidas de control momentáneas es, cuando menos, tremendamente alarmante.

La violencia que se ejerce contra las mujeres, en cualquiera de sus formas, supone una agresión que se extiende más allá de la propia víctima y que nos afecta al conjunto de la sociedad, incluidos esos hombres que hoy, sin ningún atisbo de pudor, manifiestan su opinión condescendiente con el maltratador.

Es obvio que, a la vista de la situación presente, las diferentes organizaciones, colectivos, asociaciones, poderes públicos, instituciones y la sociedad en su conjunto, deben reconducir sus esfuerzos a la hora de luchar contra la violencia de género. Una vez más la mujer debe asumir, en un tanto por ciento muy elevado, la responsabilidad de educar a sus hijos e hijas en igualdad como única manera de modificar actitudes y roles anclados en el tiempo y que dicen muy poco en beneficio del conjunto de una sociedad moderna y avanzada como la nuestra.

Pero la educación no es responsabilidad únicamente de la mujer si lo que realmente pretendemos es conseguir un desarrollo integral de la persona, sin distinción de sexo, raza, cultura o religión. Familia, colegios, universidad, medios de comunicación, agencias de publicidad, organizaciones sociales, instituciones públicas y cualquier otro sector de la sociedad que tenga el poder suficiente de generar opinión, deben involucrarse para conseguir un giro total en las conductas y pensamientos de hoy en relación con la violencia contra las mujeres. Es tarea de todos y todas luchar conjuntamente para erradicar estos hechos deleznables que dicen tan poco de una sociedad inmersa en pleno siglo XXI.

Hace pocas fechas, desde mi condición de Consejera de Servicios Sociales y Familia del Gobierno de Aragón, presenté el primer Plan Integral para la Prevención y Erradicación de la Violencia contra las mujeres en Aragón 2004-2007, aprobado por el Gobierno aragonés, con el objetivo prioritario de luchar contra cualquier tipo de agresión sexual, violación, acoso, tráfico de mujeres con fines de explotación sexual, mutilación genital o abuso de menores. Un Plan nacido de un mandato de las Cortes de Aragón y que ha sido debatido y consensuado por los distintos colectivos implicados. Un debate plural que nos permite disponer a todos los aragoneses y aragonesas de una herramienta básica con la que trabajar en la concienciación que, a la vista de los datos actuales, tanta falta nos hace.

Este Plan incide en la prevención como eje fundamental y que tiene su traslación, también, en el ámbito escolar y familiar, para que sea desde la educación en valores de igualdad, tolerancia, paz y no violencia donde se formen a los hombres y mujeres de nuestro futuro inmediato.

Esta línea de actuación se complementa con otras que abarcan desde medidas concretas de carácter jurídico, psicológico y social para que cese el ciclo imparable de violencia de género y para que las mujeres que padezcan estas agresiones vean garantizadas su seguridad, integridad y apoyo.

Desde el Gobierno de Aragón se apuesta por la coordinación interdepartamental como punto de partida que favorezca el desarrollo de las diferentes acciones que integran este Plan en aras de facilitar respuestas que demandan las víctimas de violencia y agilizar las actuaciones encaminadas hacia la verdadera erradicación de toda forma de abuso de poder contra las mujeres en Aragón. Esa misma coordinación y colaboración con otras instituciones, especialmente las de ámbito local por su proximidad ciudadana, permitirá desarrollar una actuación coordinada para aplicar un tratamiento globalizado e integral a las mujeres víctimas de violencia.

No sólo se trata de una obligación, sino de un deber moral que debemos abordar con la convicción de que todos y todas podemos avanzar en la misma dirección para conseguir una sociedad más justa, igualitaria y tolerante.

Por último, y dadas las circunstancias actuales, me atrevería a sugerir a ese sector de población masculina que piensa que las mujeres por el hecho de serlo deben soportar los malos tratos, que tengan como libros de lectura el I Plan Integral para la Prevención y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres en Aragón, 2004-007, y las estadísticas mortales que irrumpen día sí y día también en los medios de comunicación, en la seguridad de que no van a quedar impasibles ante hechos violentos que hoy se permiten comentar con la frivolidad del desconocimiento.

Ana de Salas Giménez de Azcárate
Consejera de Servicios Sociales
y Familia del Gobierno de Aragón

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