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EL TRASVASE Y EL VOTO DE LOS ARAGONESES

Enero 2004. José Angel Biel Rivera. Presidente del Partido Aragonés y Vicepresidente del Gobierno de Aragón.

Por primera vez un partido, el Partido Popular, se presenta ante los aragoneses con el trasvase del Ebro en su programa electoral. El año dos mil ese mismo partido propuso llevar a cabo el Plan Hidrológico Nacional, pero ocultó en todo momento que ese proyecto incluía trasvasar agua del Ebro a otras cuencas.

Ahora llevamos ya tres años con el trasvase del Ebro encima de la mesa. Miles de aragoneses nos hemos manifestado en la calle muchas veces y los dirigentes más diversos del Partido Popular han esgrimido con orgullo su iniciativa de llevar agua a Levante y Murcia. Tan satisfechos están de su Plan Hidrológico Nacional que han llegado a colocar a la Ministra de Medio Ambiente, Elvira Rodríguez, como cabeza de lista electoral por la circunscripción de Murcia. En otras palabras, esperan sacar miles de votos en Castellón, Valencia, Alicante, Murcia y Almería a cuenta del agua prometida, mientras aquí confían en que las primeras piedras y los miles de millones anunciados para supuestas inversiones que luego no se ven sirvan para que sus votantes aragoneses les perdonen el pecadillo del trasvase.

El PAR lleva treinta años diciendo que en Aragón no sobra agua, sino que faltan inversiones y que, por eso, trasvasar el agua del Ebro a otras zonas más ricas es una enorme injusticia y una hipoteca inmensa sobre nuestro futuro y el de nuestros hijos. Somos el único partido que siempre ha dicho no al trasvase. Lo dijimos al principio de los setenta, luego en los primeros años noventa y, más recientemente, a partir del año dos mil. De nosotros nadie puede dudar en este tema: siempre hemos dado la cara por los intereses de los aragoneses, a costa incluso de que nos hayan insultado, como agraristas, botijeros, cachiruleros o insolidarios.

En las próximas elecciones los votantes aragoneses van a decirnos con claridad hasta qué punto se oponen al trasvase y, también, en qué medida valoran como buena la actitud del Partido Popular con Aragón. Si los resultados electorales no coinciden con lo que durante estos tres años hemos visto en las calles y en los medios de comunicación, todos estaremos obligados a repensar nuestra posición y nuestras conductas. Los partidos defendemos nuestras convicciones, pero también nos debemos a la sociedad de la que procedemos. Más aún, en el caso del PAR, porque nuestra opción territorial es clarísima.

Por tanto, en la próxima campaña electoral mi partido va a hablar muy claro sobre lo que han sido los cuatro últimos años en Aragón y en España. No vamos a negar que ha sido un ciclo de crecimiento económico bastante sostenido, pero dejaremos claro que esta Comunidad ha sido una de las que menos se ha beneficiado de la política territorial del Partido Popular. Aquí han puesto primeras piedras y repetido muchas veces las promesas de inversiones millonarias, pero, con la excepción del AVE (y ya se sabe que sólo a medio gas), se han concretado muy pocas realidades.

Ya tiene difícil explicación que pusieran el trasvase del Ebro encima de la mesa sólo tres meses después de las anteriores Elecciones Generales. Cabe pensar que lo tenían previsto y se lo callaron. Con ese silencio merecieron la confianza de la mayoría de la población aragonesa. Y esos miles de votos bienintencionados fueron usados después para aprobar en las Cortes Generales la Ley del Plan Hidrológico Nacional. Es decir, muchos aragoneses que quieren a su tierra, que creen imprescindible que el agua se aproveche aquí, han visto estos años cómo el Partido Popular usaba su confianza en las urnas, su voto, para traicionar sus convicciones.

Ahora es el momento de que esas personas nos digan a los partidos cómo quieren que nos comportemos en el futuro. Si quien ha hecho del trasvase del Ebro su principal relación con los aragoneses, a costa incluso de despreciarlos, recibe ahora una confianza similar a la de hace cuatro años o, en todo caso, suficiente para ser el partido más votado, el Partido Popular estará en su derecho de culminar esa obra faraónica que pone en peligro el futuro de Aragón. Y los demás partidos deberemos sacar nuestras propias conclusiones.

El trasvase del Ebro sólo se para en las Cortes Generales. En la Unión Europea podemos conseguir que no haya financiación comunitaria para esas obras o que se dificulte y retrase su ejecución por irregularidades medio ambientales. Pero la decisión de trasvasar corresponde al ámbito español y, por tanto, únicamente cabe modificarla mediante la derogación de la Ley actual o con un cambio legal adecuado. Y eso corresponde al Congreso y al Senado. En consecuencia, el voto de cada aragonés el próximo mes de marzo será un sí o un no a esa Ley del Plan Hidrológico Nacional que incluye el trasvase del Ebro a Levante, Murcia y Almería.

En democracia todos tenemos nuestra responsabilidad. Los políticos cuando tomamos decisiones que pueden ser erróneas o injustas. Los ciudadanos cuando participan en la vida política y social, especialmente cuando deciden con su voto entre las diversas propuestas que hacemos los partidos. A los aragoneses corresponde decirnos de forma clara y contundente qué les parece nuestra conducta estos cuatro últimos años y qué desean que sigamos haciendo en la próxima legislatura. Como Presidente del PAR, espero que ese grito unánime de miles de aragoneses contra el trasvase y a favor de Aragón deje claro en las urnas que ni queremos este trasvase ni tampoco ningún otro que se le pueda ocurrir a algún partido en el futuro.

Muchos de nosotros sabemos el valor que tiene una gota de agua en nuestra Comunidad. Ahora que todo el mundo celebra la certeza de que hay hielo en Marte, a todos nos parece mucho más trascendente el valor del agua, su capacidad para explicar la vida y asegurar el futuro. Para quienes queremos que nuestros hijos tengan oportunidades aquí, que Aragón olvide la emigración, el Ebro simboliza esa esperanza de un Aragón con dos millones de habitantes distribuidos a lo largo del territorio, por tanto equilibrado y con calidad de vida para todos.


José Ángel Biel Rivera
Presidente del PAR y Vicepresidente del Gobierno de Aragón

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