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opinión

José Ángel Biel Rivera. Presidente del Partido Aragonés. Artículo de opinión publicado en Periódico de Aragón.

EL AGUA Y LAS COMUNICACIONES: DOS RETOS A CONSEGUIR

La convergencia de la economía aragonesa y la europea es ya una realidad irrefutable. Nuestra economía lleva varios años acumulando una tasa de crecimiento sostenido que nos coloca por encima del valor de renta media europea, si bien ésta se ha visto distorsionada por las últimas incorporaciones a la Unión Europea.

Actualmente somos la comunidad autónoma con menor tasa de paro y la que mayor descenso en el número de inscritos en las oficinas de empleo ha experimentado durante el último año. Los aragoneses tenemos un poder de compra varios puntos superior a la media del país lo que nos permite tener una buena situación para invertir.

Nuestro crecimiento durante el año pasado fue del 2,78% según el último informe de la Fundación de Cajas de Ahorro Confederadas, un punto por encima de la media de la UE, pero cinco centésimas por debajo de la media nacional.

Hace pocas semanas la Fundación Economía Aragonesa mostraba como año tras año se han reducido las diferencias entre comarcas logrando un mayor equilibrio del territorio. La comarcalización, el desarrollo del turismo de interior y la decidida apuesta del Gobierno de Aragón por crear polos de desarrollo económico alternativos a Zaragoza (Dinópolis, Walqa, Platea u Hospederías) han comenzado a dar sus frutos.

Con estos datos cabría pensar que podemos estar satisfechos, pero lo cierto es que en los últimos días hemos podido observar ciertos indicadores que hacen mantener alta la guardia.

Desde el Partido Aragonés, hay dos asuntos que vemos con especial preocupación porque pueden ser un importante lastre para nuestro desarrollo. Dos asuntos por los que los aragoneses trabajamos desde hace décadas pero que siguen sin resolverse por dejación de los sucesivos gobiernos centrales. En Aragón tenemos magníficas empresas, grandes talentos, una inmejorable situación estratégica, capacidad energética, un amplio territorio, recursos naturales y un alto grado de acuerdo social, pero nuestro futuro pasa en gran parte por mejorar nuestras comunicaciones y poder aprovechar el agua, uno de nuestros recursos más preciados.
Este año estamos padeciendo una gran sequía, sin precedentes en el último medio siglo, pero que evidencia que nuestras reservas estratégicas están en un precario estado. El agua es importante para la agricultura pero también para la industria y sobretodo para la supervivencia del ser humano. Un año más tenemos que ver con impotencia como varios pueblos reciben el agua de boca mediante camiones cisterna, como se malogran las cosechas y como repercute en todo el ciclo económico. En estas condiciones es difícil atraer empresas que necesiten agua para sus ciclos productivos.
La segunda preocupación para el Partido Aragonés es las comunicaciones y en especial las conexiones con Francia. Tras años de tibieza en las declaraciones de los sucesivos gobiernos españoles y franceses, ahora vemos con honda preocupación como desde Europa se empiezan a estudiar alternativas en los pasos fronterizos a la opción que se defiende sin éxito desde Aragón.

La propuesta de conexión ferroviaria y carretera entre España y Francia a través de Port Bou y el alto respaldo institucional y empresarial con el que parte la iniciativa, puede hacer peligrar nuestro objetivo de crear esa Travesía Central del Pirineo a través del Vignemale. La competencia es fuerte porque ya conocemos la capacidad de influencia que tienen nuestros vecinos catalanes. Es cierto que la revisión de las redes transeuropeas y su financiación no se revisarán hasta dentro de cinco años, pero para entonces la opción aragonesa debe ser lo suficientemente sólida para evitar el mínimo riesgo porque es muy complicado que la UE respalde las dos iniciativas.

En estos momentos hay un compromiso hispano francés con esta vía, adquirido en la cumbre de Zaragoza, pero los largos plazos, la amarga experiencia de sucesivos desplantes con el Canfranc y el manifiesto desinterés por parte del gobierno galo de mejorar la carretera al otro lado del Somport, nos hacen ser, al menos, recelosos.

El futuro de nuestras empresas, del turismo, de proyectos como Plaza se juega, en gran parte, en las futuras conexiones con Francia. Tenemos un gran mercado nacional en 300 kilómetros a la redonda, pero también tenemos una pared que nos divide de Europa.

Es necesario que la sociedad aragonesa tome conciencia de lo mucho que nos jugamos en esa baza, al menos, tanto como en la afortunada derogación del trasvase del Ebro. Mejorar los pasos fronterizos con Francia debe ser una razón de Estado para Aragón en la que tenemos que apostar fuerte, mostrar unidad y, como último recurso, movilizarnos si Madrid y París no empiezan a dar pasos firmes en la mejora de los pasos fronterizos entre Aragón y Europa.

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