El 19 de diciembre de 1996 las Cortes Generales
aprobaban el actual Estatuto de Autonomía de Aragón dejando un sabor
agridulce por las rebajas sufridas en el texto aprobado en junio de 1994
por el Parlamento aragonés. Es cierto que con el nuevo Estatuto logramos
avances significativos, y cierto es también que no respondía ni responde
al 100% de las expectativas de los aragoneses. Ahora tenemos una nueva
oportunidad que no podemos desaprovechar. El papel de Aragón en este
nuevo escenario político, tras las generales del 14-M, va a depender de
lo que queramos y sepamos conseguir desde aquí. Por eso entendemos que
la autonomía plena no puede ser sólo una aspiración de un partido
político o de un gobierno. Debe ser una aspiración de todos. Aragón
tiene que ser de los aragoneses, de su sociedad civil. Tengo la certeza
de que nuestro futuro no depende de los demás, sino de nosotros mismos.
Aragón es la Comunidad que mejor posición de partida ostenta para
conseguir una reforma del Estatuto que logre salvar las reticencias de
Madrid. Hemos propiciado en las Cortes aragonesas la Comisión de Estudio
que acordaba la formación de la Ponencia Especial que dará lugar a un
texto de reforma del Estatuto y esperamos que sea de los primeros en
reformarse. Estamos convencidos de que esta Comunidad necesita reformar
al alza su Estatuto de Autonomía, pero también avanzar hacia el
autogobierno pleno por otros caminos. Avisamos que no aceptaremos
diferencias sustanciales entre unos y otros estatutos, por eso exigimos
una actitud menos centralista de las Cortes Generales, el Gobierno
central y las instituciones del Estado. Que la Constitución se aplique
de forma más flexible y autonomista y que Aragón amplíe su capacidad de
decisión a través de lo dispuesto en el artículo 150 de la Carta Magna.
La última década ha traído una realidad internacionalizada, una economía
global, una sociedad de redes, información y conocimiento. El Estado ha
de compartir también ese escenario con las autonomías, y no a través de
la legislación básica, sino transferiendo títulos sobre esas
competencias. Por eso, desde mi partido, el Partido Aragonés, reclamamos
para los aragoneses el máximo grado de autonomía que permite la
Constitución, igualarnos a quienes disponen de mayor autonomía y mejor
sistema de financiación, porque mientras no alcancemos el máximo
autogobierno estaremos en situación de debilidad política en Madrid sin
poder negociar con el Estado en igualdad de condiciones.
Para el PAR es irrenunciable alcanzar el máximo techo competencial y de
autogobierno permitido por la Constitución sin riesgo de fraccionamiento
del Estado, y creemos que Aragón debe disponer cuanto antes de una
política fiscal adecuada a su realidad y a sus peculiaridades. El apoyo
de la mayoría social y el convencimiento de que Aragón debe disponer
cuanto antes de autonomía plena como manera de ganar su futuro, nos
legitima para reclamar la igualdad de oportunidades que no hemos tenido
en el desarrollo autonómico, la financiación o las infraestructuras del
Estado, y el pleno reconocimiento a nuestras aspiraciones. Queremos que
Aragón crezca en economía y población, progrese, esté en la vanguardia
del desarrollo y de la solidaridad. Que los aragoneses se sientan
orgullosos de vivir en esta Comunidad. Que nuestros jóvenes tengan aquí
las titulaciones y la formación que demandan, el trabajo al que aspiran.
Que las mujeres aragonesas dispongan de las oportunidades laborales y
salario que en justicia les corresponde. Que el crecimiento económico se
convierta en progreso y no en nuevas desigualdades. Y pretendemos ser
protagonistas de la España plural, porque el respeto a la diferencia
hace más fuerte el proyecto común de España.
José Ángel Biel Rivera
Presidente del PAR