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opinión

19-02-2003. Inocencio Martínez. Diputado del PAR por Teruel en las Cortes de Aragón

LA GRAN CRECIDA DEL EBRO

Desgraciadamente, en los últimos días hemos tenido que soportar opiniones interesadas que pretenden justificar el trasvase con la crecida del río Ebro. El ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas, se ha llenado de “gloria” al reiterar que “nadie puede negar el agua al resto de España cuando sobra”. Semejantes declaraciones han provocado el sonrojo, la indignación, e incluso la ira, de los alcaldes de las localidades afectadas que han acusado al PP y sus dirigentes de aprovechar las inundaciones para hacer defensa a ultranza del trasvase. Han declarado sentirse humillados e insultados. Yo también, como aragonés y como político. Mientras tanto, la consejera de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Generalitat Valenciana, María Ángeles Ramón-Llin, se adelantaba al ministro afirmando el pasado lunes que la crecida "es un exponente de que sobra agua". Queda claro que, entre su desafortunada frase y la no más afortunada del ministro, llegamos fácilmente a una errática conclusión. Si sobra agua (declaraciones de Ramón-Llin), sería insolidario negarla (declaraciones del ministro). Lo han "clavao". Qué manera tan interesadamente partidista de aprovecharse de las inundaciones para influir a favor del trasvase. Y qué descaro. Aquí no sobra agua, faltan inversiones. Y lo saben.

Me parece oportunista, insensible e inmoral, que se quiera influir en la opinión pública premeditada e improcedentemente a costa de una “riada” que ha producido en Aragón efectos devastadores y que no es en ningún caso demostración, como irracionalmente quieren hacer creer, de que en nuestra cuenca existen excedentes. Y si no, que nos expliquen cómo en pocos meses el río Ebro ha podido pasar de tener un caudal miserable a una crecida catastrófica. Una semana después, todavía permanecen cortadas al tráfico algunas vías zaragozanas, varias poblaciones siguen sin agua, y los escolares de Pradilla tienen que trasladarse diariamente al colegio de Tauste para no perder clases hasta que su escuela esté en condiciones de habitabilidad.

Las inundaciones provocadas en ningún caso deberían ser objeto de demagogia barata, y aquellos que la practican están descubriendo su cara más oculta. Conseguir a costa de quien sea y de cómo sea el objetivo marcado, en esta ocasión el trasvase, no es de recibo ni ética ni políticamente.

¡Pues claro que el agua de la riada se irá al mar!. Como las gotas frías que devastan el Levante. Queda claro pues, que la regulación es necesaria. Los hechos evidencian que si el Pacto del Agua se hubiera ejecutado ya, como viene reclamando el PAR desde 1992, las cosas hubieran sido bien distintas. Ni habría sequías estivales como las que soportamos, ni tragedias como la que nos ocupa y que lamentamos profundamente.

Reclamamos la regulación de nuestros propios recursos hídricos. Y nos oponemos con la máxima energía y fuerza política de la que disponemos a la ejecución del trasvase. Por cierto que, un informe técnico de la Unión Europea desestima la transferencia de aguas del Ebro por su tremendo coste. Un nuevo impedimento que se añade a otros y a las quejas que se están elevando a Bruselas y que en definitiva, es quien debe juzgar la bondad del plan antes de financiarlo. Afortunadamente lo del "paseo militar" se debilita cada vez más. Quizás por eso los defensores del trasvase se agarran a un clavo ardiendo para intentar sacar adelante su "bárbara" Ley. Aunque sea de esta manera tan ofensiva y deplorable.

Así las cosas, cuando existen en Aragón más de 35 municipios afectados por la crecida - con cuyos alcaldes ya se han reunido el presidente del Partido Aragonés y vicepresidente del Gobierno de Aragón, José Ángel Biel y el consejero de Medio Ambiente, Alfredo Boné (PAR)- que no nos vengan con oportunismos faltos de la más mínima sensibilidad presionando a favor del trasvase, que ya tenemos bastante.

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