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Esto no es serio. El apoyo financiero a la
manifestación de Valencia, que supone la friolera de 1,7 millones de euros
aportados por las administraciones del Partido Popular, no tiene nombre.
Más si cabe cuando por todos es conocida la utilización política que se ha
hecho a pocos meses de las elecciones autonómicas y municipales. Por una
parte, indigna la subvención con dinero público, y por otra, que se trate
de justificar lo injustificable creando en las zonas receptoras la falsa
sensación de un Aragón insolidario. Para colmo, el PP se ha llenado de
gloria al empecinarse en la ejecución de un “plan” que le asegura
importantes réditos electorales pero que, sin lugar a dudas, es por
injusto inaceptable para Aragón. Por si fuera poco genera la discordia
entre comunidades hermanadas.
El trasvase del Ebro es una barbaridad y un
empecinamiento del Gobierno central que trata de contentar, por pura
rentabilidad electoral, a los territorios demandantes sin importarle las
razones de peso de Aragón en su oposición a la cesión de aguas. Nuestro
rechazo se justifica en argumentos de peso y justicia. No es de recibo
quitar al pobre para dar al rico, aún conociendo que el trasvase causaría
daños ecológicos irreparables y ahondaría en los tremendos desequilibrios
territoriales que actualmente existen. Aragón necesita el agua para su
propio desarrollo. Aquí no sobra agua, faltan inversiones. Por eso
exigimos, desde el Partido Aragonés, la ejecución del Pacto del Agua.
Lo que pretende el Gobierno central es vergonzoso,
arbitrario y ahonda en la desigualdad entre territorios en contra de lo
que propugna la Constitución Española. En este sentido, y ateniéndonos a
la objetividad la manifestación “orquestada” a favor del Plan Hidrológico
Nacional ha supuesto un auténtico disparate en toda regla. ¡Pues claro que
los manifestantes tienen todo el derecho del mundo a expresar su apoyo a
un proyecto que otros rechazamos!. El problema es la información falseada
que reciben sobre la realidad de Aragón y que les conduce a opinar, a
sentir y a actuar de manera errónea. Es posible que, si valencianos,
murcianos y almerienses estuvieran en posesión de la verdad, conocieran
las penurias de Aragón, su reclamo de infraestructuras hidráulicas desde
hace más de 90 años, y sus desiertos en pleno siglo XXI, las cosas
cambiarían. No obstante, y aún a pesar de los miles de manifestantes a
favor del trasvase, el PP - que aseguraba que “el PHN, con trasvase
incluido, va a ser un paseo militar”- no lo tiene fácil. Se olvidaban los
señores ministros y Aznar de la oposición de aragoneses y catalanes, y por
un momento la Unión Europea desaparecía de su horizonte, como cosa hecha.
Ahora los acontecimientos esperados no han sido tales, hasta el punto que
el Partido Popular ha considerado necesario, de manera oportunista,
realizar una convocatoria ciudadana en apoyo a sus planes teniendo en
cuenta, también, el reciente castigo de las manifestaciones contra la
guerra en Iraq y la gestión del Gobierno en la crisis del petrolero “Prestige”.
¡Qué poco falta para la cita con las urnas!. No quería equivocarse el PP.
Necesitaba multitudes que apoyaran su bárbaro proyecto. Multitudes que
superaran las grandes manifestaciones de Aragón en contra del trasvase
para debilitar nuestro reclamo y nuestros juicios, y para no equivocarse
con la siempre incierta respuesta ciudadana se repartieron 120.000 platos
de paella y se animó la fiesta con una gran “mascletá”. Tirón popular
tenían, dinero para financiar el montaje también. Y el éxito asegurado. Lo
tenían casi todo pero faltaba lo fundamental, razones que justificaran y
justifiquen lo pretendido. Visto lo visto, todo el montaje quedaba
convertido en un esperpento del máximo calibre. Tengo la seguridad de que
aún faltarán más cosas que serían necesarias para hacer viable el
trasvase, y desde mi partido el PAR esperamos que así sea. La financiación
con fondos de la Unión Europea de las obras necesarias para la puesta en
práctica del PHN, afortunadamente, cada vez cuenta con más y mayores
obstáculos. Ojalá la razón se imponga y Aragón acabe ganando lo que en
justicia le corresponde. ¡Que ya va siendo hora!.
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