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opinión

Octubre 2004.
José María Bescós Ramón. Exdiputado de la V Legislatura.

Fondos de Solidaridad

El pasado mes de marzo de 2003, las Cortes de Aragón aprobaron una iniciativa del Partido Aragonés, sobre participación de nuestra comunidad autónoma en los Fondos de Solidaridad, concretamente en el Fondo de Compensación Interterritorial. Se trataba de una iniciativa excepcional, al pretender la modificación de una ley de las Cortes Generales, pero su andadura no acababa en nuestro parlamento, sino que alcanzaba al debate y aprobación en el parlamento nacional. Hace escasos días, el 5 de octubre de este año, se aprobó un primer trámite de toma en consideración en el Congreso de los Diputados. Y eso nos llena de orgullo porque abre el camino para que Aragón pueda acceder al FCI.

La finalidad que el PAR pretendía, y pretende es que se pueda corregir la injusticia y discriminación que desde 1990 padece Aragón, al no percibir ninguna cantidad ni del Fondo de Compensación Interterritorial ni del objetivo I de los Fondos Europeos. La propuesta tenía un doble apoyo.

En primer lugar, el apoyo jurídico de la Constitución, que considera la solidaridad como idea fundamental cuyo objetivo es el desarrollo armónico de los distintos territorios del país, en un clima de buena fe, lealtad y colaboración entre el Gobierno central y las comunidades autónomas. Su trascendencia financiera se encuentra en el artículo 158 del texto constitucional que ordena la creación de un Fondo de Compensación con destino a los gastos de inversión para corregir desequilibrios económicos interterritoriales entre las comunidades autónomas. Evidentemente, habrá desequilibrio interterritorial cuando no exista la debida proporción entre la población y el territorio. Ello es precisamente lo que sucede en nuestra comunidad, donde existe una densidad demográfica muy inferior a la nacional, comarcas que constituyen auténticos desiertos demográficos, excesivos municipios y una población envejecida, con muchos pueblos terminales, donde más de la mitad de la población tiene una edad superior a 65 años.

Con el doble apoyo de la Constitución y de la realidad notoria y flagrante, parecía indiscutible que la Comunidad Autónoma de Aragón fuera beneficiaria inmediata del Fondo de Compensación Interterritorial.

Sin embargo, no fue así. La legislación de desarrollo de nuestra Constitución arrinconó la idea fundamental de “desequilibrios económicos interterritoriales” para utilizar el criterio de la renta per cápita. Aragón, desde la ley de 1990, dejó de percibir fondos de solidaridad nacionales con la excepción de una mínima cantidad para Teruel. La razón de la exclusión era que disfrutábamos de una renta individual superior a la media, lo que constituye una visión equívoca desde el punto de vista financiero, ya que al ser tan pocos los aragoneses tocan a más en el reparto de la riqueza monetaria. Pero un territorio no puede conceptuarse como próspero o decaído, por los ingresos monetarios individuales, sino además, y fundamentalmente, por la dotación de equipamientos y servicios en educación, sanidad y vivienda con buenas infraestructuras que faciliten la comunicación y el desarrollo.

En ningún momento el PAR y las Cortes de Aragón pretendían una situación de privilegio, pero parecía que nuestra Comunidad Autónoma, por su desequilibrio económico interterritorial, no debía percibir menos fondos de solidaridad que los obtenidos por otras comunidades por el criterio de la renta per cápita, como Valencia, Murcia, Castilla-León, etc. La regla de la “renta per cápita” no puede considerarse como única y excluyente para obtener fondos de solidaridad, sino que hay que acudir complementariamente, al principio constitucional superior, que ordena “corregir desequilibrios interterritoriales”. Además, y puesto que el Estatuto de Autonomía de Aragón reconoce en el artículo 48 la singularidad de nuestra Comunidad Autónoma y la necesidad de atender a la solidaridad interterritorial, procede, hasta que dicho artículo se haga efectivo, atender a un mecanismo compensatorio e incluir a la Comunidad Autónoma de Aragón, entre las beneficiarias del Fondo de Compensación Interterritorial.

En definitiva, parece que la iniciativa del PAR, apoyada por las Cortes de Aragón, va a permitir que se corrija una discriminación histórica y que Aragón perciba fondos de solidaridad del mismo modo que otras diez comunidades autónomas. La toma en consideración en el Congreso de los Diputados por la casi totalidad de sus componentes, constituye una excelente noticia.

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