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Aragón comprende un extenso territorio y la población
está muy desigualmente repartida, por ello, en materia de organización
territorial, esta Comunidad Autónoma ha sido pionera en el
establecimiento de determinadas fórmulas para propiciar la mejora de
esta peculiar estructura territorial. Las leyes de comarcalización y
delimitación comarcal, el establecimiento del Fondo Local de Aragón, que
comprende políticas de cooperación financiera con las entidades locales
como medida de apoyo al desarrollo y gestión de las actividades que se
encuentran dentro de sus competencias, son ejemplo de este liderazgo.
Sin embargo, la falta de título competencial en materia de régimen
local, dificultaba o limitaba una mayor implicación al respecto.
Con el nuevo Estatuto de Autonomía de Aragón se produce un importe
avance en las competencias en materia de régimen local, conceptuándose
como competencia exclusiva de la Comunidad Autónoma, dejando claro que
comprende tanto las competencias de los municipios, como de los demás
entes locales. Se reconoce como base de su estructura territorial a los
municipios, las comarcas y las provincias, consolidándose la comarca
como entidad territorial, que viene desempeñando un papel fundamental en
la vertebración de Aragón y en la consecución del equilibrio
territorial, aportando mayores dosis de solidaridad respecto al
territorio, contribuyendo a corregir las carencias de servicios en el
medio rural y mejorando las condiciones de vida de la población. Todo
ello sin que se altere ningún otro nivel de la Administración Local.
Desde el Partido Aragonés (PAR) se han impulsado esas políticas
tendentes a la consecución del equilibrio y la reordenación territorial,
lo cual nos satisface; pero es necesario continuar profundizando en esos
objetivos y seguir incentivando a las Entidades Locales en sus
actuaciones, para obtener un desarrollo armónico y solidario,
adaptándose a las nuevas demandas y necesidades, dadas las importantes
transformaciones sociales, económicas y culturales que se han venido
experimentando en las últimas décadas por los municipios. De cómo se
introducen y amoldan estos cambios en la gestión y política municipal de
los pequeños municipios, que son la mayoría de Aragón, depende el
devenir de los pueblos, el dinamismo y la calidad de vida que se
obtenga.
Si el nuevo Estatuto de Autonomía sale adelante en los términos
planteados, lo cual esperamos, la Comunidad Autónoma reforzará su
capacidad competencial respecto a los Entes Locales, y ello facilitará
una mejor respuesta a las necesidades experimentadas por los municipios
aragoneses.
Todos estos avances, que contribuyen a mejorar las condiciones de vida
de nuestros pueblos, son defendidos por el PAR, y en esa línea vamos a
continuar favoreciendo la práctica de políticas de desarrollo local
acordes con la realidad existente, propiciando prioritariamente el
mantenimiento de la población en el territorio, reforzando actuaciones
que contribuyan a la mejora de la estructura local, y, en definitiva,
confiriendo a las Entidades Locales el papel relevante que realmente
tienen para el mantenimiento del equilibrio territorial en Aragón. La
potenciación del municipalismo es fundamental para que un territorio tan
extenso y despoblado obtenga ese nivel de desarrollo, acorde con las
demandas de los ciudadanos, y mi experiencia en la materia así me lo
demuestra, siendo básico acercar la actividad pública al ciudadano por
motivos de eficacia y mayor participación, mejorar y ampliar los
servicios, atribuyendo a las comarcas y municipios el protagonismo que
requieren como mejores conocedores de las necesidades de la población en
el territorio. Desde el PAR seguiremos haciendo propuestas en esta
dirección, ya que, aunque los logros obtenidos son muy importantes,
todavía queda mucho camino por recorrer, principalmente en el
afianzamiento de las comarcas que, entre otros objetivos, posibilite la
subsistencia de los pequeños municipios, y, sobre todo, en el
fortalecimiento de la autonomía local.