Aragón, dignidad y futuro

Por Roque Vicente, vicepresidente del Partido Aragonés

El devenir y descarte de la candidatura olímpica de los Pirineos para 2030 supera de largo, el estricto significado de un proyecto fallido. Ciertamente su importancia como catalizador de inversiones, mejoras, promoción para nuestras comarcas y gentes de montaña, así como para Aragón, debería haber sido incuestionable. Hay que lamentar el abrupto final antes de empezar y de igual forma, mantener las aspiraciones olímpicas aragonesas, pirenaicas y de Estado.

Ahora bien, la versión desde determinados intereses sobre todo lo sucedido, ha pretendido culpabilizar de este fracaso en exclusiva a los aragoneses. ¿Por qué? Por defender que no somos menos que nadie.

Debo expresarlo con tanta claridad como se ha evidenciado en las escuchas conocidas luego. Ha habido fines políticos desde el primer día, para utilizar los Juegos como palanca a favor de la Generalitat, usando a Aragón a modo de punto de apoyo. Los aragoneses no debíamos prestarnos a ello.

Por eso, se han encadenado contradicciones, intentos de dividir, omisiones de bulto, como dejar a valles enteros sin pruebas, o presuntos acuerdos técnicos que eran inamovibles hasta que se modificaban a capricho, y todo ello con un denominador común: mantener por detrás y por debajo a Aragón, sin considerar las propuestas aragonesas en las que incluso, los aragoneses aceptábamos elegir después. Si no tenemos de momento Juegos, es solamente porque hubo quien los preveía conjuntos pero desiguales y que Aragón, se rindiera a ese propósito a cambio de promesas y migajas. Esa es la verdad.

Por reivindicar lo nuestro y lo más justo, la acusación básica que se nos dirige es ser “catalanófobos” y tozudos. Quizá ignoran que casi medio millón de aragoneses salimos a la calle contra el trasvase del Ebro a Levante y Andalucía para defender nuestra tierra, con la misma fuerza que hemos hecho ahora. Pasan por alto que reclamamos una financiación justa frente a primar el criterio de población como piden Madrid o Murcia. No, lo que nos motiva no es Cataluña. Es Aragón y somos aragonesistas.

Soy ribagorzano, comarca limítrofe con Cataluña y conozco bien los vínculos históricos y cotidianos que enlazan a aragoneses y catalanes, sin desmerecer el orgullo de nuestras identidades propias. Puedo afirmar que no existe en absoluto ese imaginario odio prefijado que pugnan por difundir y crear falsamente. Existe un excelente intercambio de bienes y servicios, relaciones de hermandad y una normalizada convivencia del día a día, que a ambos territorios nos hacen más fuertes.

Ahora, se trataba de la dignidad y futuro de esta Comunidad. Jamás cabe en la cabeza y en el corazón de un aragonés, apoyar un planteamiento que equivalga a un menosprecio hacia Aragón, precisamente, además, en un recurso como la nieve donde somos competitivos y queremos ser líderes, para una candidatura olímpica de invierno que ya hemos capitaneado. Una sumisión habría sido indigna de nuestra trayectoria, de nuestra realidad y de nuestras esperanzas.

Los efectos prácticos y también intangibles de ese sometimiento son incalculables y una traición a tantas generaciones que se han dejado la vida por aupar la tierra, como a las que están por venir. ¿Qué mensaje habríamos transmitido aquí y fuera, hoy y mañana? Hubiéramos proclamado que, a los aragoneses, ser segundones nos parece adecuado. Así de rotundo.

Pero nos hemos negado porque somos y seguiremos siendo Aragón, porque el aragonesismo es ideas y sentimientos, pero también hechos y unidad del pueblo aragonés para reivindicar este territorio, su presente y horizontes. Por esto, tenemos que ser más aragonesistas y lograr entre nosotros esa cooperación necesaria, al margen de siglas o intenciones particulares, por muy legítimas que sean. Aragón, primero.

Desde el Partido Aragonés, miramos al futuro. Vamos a continuar manteniendo esa convicción, espíritu y acción, aplicada en gestión eficaz y trabajo, como sucede con las inversiones en la unión, ampliación y modernización de nuestras estaciones de montaña que tanto ha defendido Arturo Aliaga para lograr la financiación que debe llegar y que supondrán actividad y crecimiento. Desde el Partido Aragonés, vamos a seguir levantando la bandera aragonesa de unos Juegos en este Pirineo, como hemos hecho desde hace décadas -que no se olvide- con la meta de hacer más Aragón. Desde el Partido Aragonés, vamos a perseverar en el aragonesismo que sitúa la defensa de Aragón a favor de los aragoneses por encima de cualquier otro fin.

(Publicado en Heraldo de Aragón, 08-07-22)

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