El Partido Aragonés defiende en el Senado la necesidad en Aragón de un territorio rural y de montaña "lleno de vida"

El Partido Aragonés defiende en el Senado la necesidad en Aragón  de un territorio rural y de montaña "lleno de vida"

Los senadores del Partido Aragonés José María Fuster, Rosa Santos y Belén Ibarz han defendido en Madrid que la vertebración y cohesión territorial son imprescindibles para evitar «los desiertos demográficos en el mundo rural y la montaña». Los senadores del Partido Aragonés José María Fuster, Rosa Santos y Belén Ibarz han apoyado en el pleno del Senado el informe de la Comisión especial de estudio de medidas para evitar la despoblación en zonas de Montaña, que contiene 35 propuestas y 8 recomendaciones finales relacionadas con la ordenación del territorio, las comunicaciones, los recursos y espacios naturales, los servicios públicos, el empleo, medidas fiscales y económicas y los modelos de gestión.

El senador turolense José María Fuster, que ha participado en los trabajos de la Comisión, ha definido como «extraordinarias» las más de 50 comparecencias de expertos que se han producido y ha valorado muy positivamente «la unanimidad del informe» que complementa los trabajos realizados por la ponencia de despoblación contribuyendo a mantener la preocupación por este fenómeno y aportando medidas que «deberían ponerse en práctica de manera continuada en el tiempo para ser eficaces».

Fuster ha destacado el interés de la comisión para Aragón que representa el 10% del territorio de España pero no llega al 3% de la población, señalando que uno de cada cuatro municipios está en situación «terminal», porcentajes que se agudizan en Teruel con más del 50% de los municipios de la provincia por encima de los 1.000 metros de altitud «España es el segundo estado más montañoso de Europa después de Suiza y un 80 % de su territorio es rural, donde vive el 20% de la gente que se nos está despoblando». Además, ha subrayado «la mitad de sus hectáreas están literalmente siendo abandonadas, tendencia que probablemente se irá incrementando».

El senador del PAR ha manifestado que en Aragón es imprescindible «una adecuada gestión del territorio con cohesión territorial para que el futuro no nos lleve a vacíos geográficos». El territorio, ha dicho, ha de ser vivido de forma «continua».

El Partido Aragonés señala que la montaña se aborda habitualmente desde «perspectivas urbanas» y que, entre ambas zonas están aumentando «las brechas de empleo, tecnológicas y otras, apareciendo municipios terminales, cuando se agudiza su envejecimiento y masculinización».

Para los senadores del PAR: «La montaña necesita una sensibilidad y enfoque territorial integrado no sectorial, un marco común de planificación y gestión participativo y sinérgico que, alejado del victimismo, sea capaz de poner en valor todo su potencial». En la montaña, insisten «vive y ha de seguir viviendo gente, en un espacio compartido con el turismo y el desarrollo sostenible»

Para el Partido Aragonés el territorio es fundamental, no sólo porque es donde vive una parte muy importante de la población sino porque además es el espacio donde se producen «los alimentos, las materias primas para nuestras industrias, los espacios de producción de energía, del que procede el agua esencial para la actividad humana, donde se encuentra la mayor parte de nuestro patrimonio cultural, natural e identitario».

Los emprendedores rurales y de montaña, han defendido los senadores aragonesistas, necesitan «estabilidad, predictibilidad, simplificar la multitud de planificación y normas que les afectan, porque sus habitantes tienen una dificultad añadida en sus relaciones con la administración que dificulta la actividad y el emprendimiento».

Así las cosas, han recordado que España dispone de 8.000 municipios de los que 1.200 tienen menos de 100 habitantes «en estos municipios no se prestan adecuadamente todos los servicios, por eso «es tan importante, como defiende el PAR, recordar que «el futuro del mundo rural, y en particular de las zonas de montaña, pasa por el empleo, la diversificación económica y el incremento de pequeñas actividades ya que la agricultura apenas alcanza ya el 10% de la actividad». En ese sentido Fuster ha valorado que «la realidad» exige hacer unidades territoriales viables y conectadas en sus diversas formas virtuales y reales «cuestión que recomiendan todos los expertos, llamémosle comarcas o de cualquier otra forma».

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